Hace tiempo, un muchacho perdió la razón o al menos eso es lo que se cree, el chico era abusado de bullying hasta que un día se hartó. Un nuevo asesino serial surgiría, pero no fue el único.
El padre del muchacho, utilizó a su propio sobrino como chivo expiatorio para un experimento genético. Los dos asesinos atacaron a la sociedad, luego irían por el responsable de su transformación.
Al final, se enfrentaron, pero no se destruyeron. ES HORA.
El épico final llegó